
En el año 1821 llegó a Santiago, el Pastor inglés Diego Thompson, quién estaba recorriendo América latina, ofreciendo un sistema de alfabetización según el método lancasteriano. Este sistema era practicado en Inglaterra por Lancaster, su fundador, que consistía en preparar monitores para que enseñaran a otros y los que iban aprendiendo a leer y escribir, seguía la cadena de enseñar a otros interesados. El texto de estudio fue el Nuevo Testamento. O´higgins recibió personalmente y con mucha simpatía a Thompson y habilitó salas en las dependencias de la Universidad Colonial de San Felipe.
El clero al principio no se opuso, incluso integró la comisión de educación, pero luego empezó a boicotear la labor de Diego Thompson por ser protestante. Ella sólo duró alrededor de un año. Luego Thompson fue a lima, Perú donde lo recibió afectuosamente San Martín, quien dirigía el país en esos años.
Al retirarse Thompson de nuestro país, el Director supremo don Bernardo O´Higgins, le dio carta de ciudadanía chilena por su labor tan encomiable y como respuesta a la posición del cielo católico. Los Nuevos Testamentos y Biblias dejadas por Thompson en Chile fueron quemados por el clero. Así sucedió por todos los países donde estuvo. Pero lo importante es que hubo presencia evangélica y difusión de la palabra de Dios que es la característica evangélica. Thompson actuó en medio de un fanatismo religioso que estaba desorientado en aquellos años, debido a la falta de autoridad española por los conflictos en la península. |